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¿Qué tiene el teatro?
De una conferencia de García Lorca
Todavía hoy
Educar es...
De una entrevista a Manuel Galiana.
Mi experiencia con el teatro.
Ripios. (By Nono).
El Teatro según Francisco Nieva

 

 
 
 


¿Qué tiene el teatro?

          Es difícil saber qué nos lleva a adorar el teatro. Un mundo misterioso que da la sensación de conducirse por recovecos misteriosos donde lo que parece ser, a veces no resulta ser tal. Donde la imagen de grandiosidad oculta el polvo de las bambalinas. Donde la seguridad del cómico en escena enlaza con los sudorosos nervios entre cajas. Donde la chispa humorística del caricato pasea junto a los sinsabores de su vida cotidiana.

          Pero hay gente a la que le subyuga este mundo, gente que está dispuesta a sacrificar parte de su vida a cambio de esa adrenalina extra que suponen todas las experiencias que circulan alrededor de la interpretación. A pesar de opiniones y miradas de extrañeza de algún congénere, que no termina de comprender el verdadero concepto de tan añoso estro. Y te hablan de plazos de entrega, estudios técnicos, progresos evaluables... Algo tan común como antiguo en relación al arte de la interpretación. Como diría una conocida canción, los actores son adorados, son despreciados como dioses de barro. Los que nos dedicamos a éste arte estamos acostumbrados a todos esos inconvenientes; sin embargo, a veces cuesta asimilar el hecho de que personas que no tienen nada que ver con él intenten imponer métodos de acción y de organización. Hecho que tiene tan absurda lógica como el que un profano entrase en un quirófano a corregir al especialista su forma de coger el bisturí. Pero en esta actividad, es algo muy común. Aquí todo el mundo opina, unos con respeto, lo que es muy loable, y otros con el único ánimo de hacerse notar desde la ignorancia que demuestra pasar por alto las dificultades que surgen día a día entre la gente de teatro.

           
                                              Eduardo Gutiérrez 

 

De una conferencia de Federico García Lorca

         "Tengo un concepto del teatro en cierta forma personal y resistente. El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se le vean los huesos, la sangre. Han de ser tan humanos, tan horrorosamente trágicos y ligados a la vida con una fuerza tal, que muestren sus traiciones, que se aprecien sus olores y que salga a los labios toda la valentía de sus palabras llenas de amor o de ascos."."

                                              Federico García Lorca  

          
 

TODAVÍA HOY

 Aún recuerdo el primer día que me encontré ante un público (no sé de dónde viene esa expresión que tanto se utiliza de “enfrentarse al público”, si no hay contienda). Efectivamente, recuerdo aquel día como si fuese hoy, porque realmente es hoy.

Todavía hoy, en cada representación, en cada nuevo montaje, a pocos minutos de abrirse el telón, me martillean en la cabeza las palabras “¿por qué me habré metido en esto? Me muero de nervios.” El corazón me palpita como un caballo a punto de desbocarse, y ante el que surge la duda de si seré capaz de contenerlo.

Todavía hoy, en cada representación, vuelvo a sentir el vértigo de encontrarme ante el precipicio de una obra en el que cada paso parece acercarme al vacío. Y cada paso parece darte la confianza de que la tierra te aguanta, que no se desmorona bajo tus pies.

Todavía hoy, en cada función, vuelvo a buscar la respiración del público; esa respiración que te habla de las sensaciones que ellos perciben. Vuelvo a sentir el alivio de la risa en el momento previsto, del silencio en el instante mortal. Siento de nuevo la mano invisible del compañero dispuesto a sujetarte si te ve en peligro y vuelvo a ofrecer la mía aún al que sé que puede no esforzarse en hacerte fáciles las cosas.

Todavía hoy, en cada personaje, vuelvo a sorprenderme ante el olvido de mis prejuicios, ante el olvido de mi miedo a ser observado, ante la capacidad de involucrarme en un mundo imaginario que antes sólo existía en un papel.

        Por todo esto, aún hoy, no puedo olvidarme de esas sensaciones, no soy capaz de negar a mi vida esa posibilidad, no consigo dejar de vivir esa experiencia que te llena, te vacía, te agota, te da fuerzas, en un vaivén casi masoquista de emociones.

Eduardo Gutiérrez

 

 

 
 

EDUCAR ES...

      Educar es lo mismo
             que poner un motor a una barca...
             hay que medir, pesar, equilibrar...
             ... y poner todo en marcha.
 

     Uno tiene que llevar en el alma
            un poco de marino ...
            un poco de pirata ...
            un poco de poeta ...
            ... y un kilo y medio
            de paciencia concentrada.
 

     Pero es consolador soñar,
            mientras uno trabaja,
            que ese barco, ese niño,
            irá muy lejos por el agua.
 

     Soñar que ese navío
            llevará nuestra carga de palabras
            hasta puertos distantes
            hacia islas lejanas.
 

     Soñar que cuando un día
            esté durmiendo nuestra propia barca
            en barcos nuevos seguirá
            nuestra bandera enarbolada.
.

Gabriel Celaya

 

 

Mi experiencia con el teatro.

Mi entrada en el mundo del teatro fue un accidente, hay quien quiere y no puede, hay quien quiso, y no pudo, y de este alguien que quiso y no pudo surgió la “miniestrella” que hay en mí.

Como todo en la vida, se dieron las coordenadas justas, en el espacio y en las circunstancias, que en mi caso consistieron en tres hechos fundamentales, el primero ya lo he descrito en el primer párrafo: Pili quiso ser actriz y no pudo, y los otros dos consistieron en algo muy simple: la fe de Eduardo en mí como posible actriz y la observación sistemática de mis movimientos por parte de Marco, mi profesor de Tai Chi que me hizo perder la vergüenza de ser observada de sopetón. 

Creo que si a mí de pequeña me hubieran dicho que iba a salir a un escenario y que me iba a encontrar en mi salsa en él, hubiera dicho “ni loca, qué vergüenza”, es más, nunca quise ser actriz, por eso, por el pudor a sentirme observada. Pero hoy sí quiero ser actriz, sin mayores pretensiones; soy actriz, pero más que actriz, he sido Martirio, Doña Laura, Sally, Candelita, Raquel, la Melo, la otra que no me acuerdo del nombre, la pobrecilla vecina... y cada una de ellas me ha hecho ver el mundo de una forma diferente, como ellas mismas y como los personajes con los que se relacionaban, y más allá de eso, y más importante, me han descubierto a los Grandes Seres Humanos con los que comparto esos momentos divinos llamados ensayos y que alcanzan su momento más emocionante cuando, antes de una representación , nos unimos en un abrazo para desearnos “mucha mierda”, cuando representamos y alguien pierde el hilo y viene el otro a rescatarle y la función continúa como si nada... es para vivirlo, jamás me alcanzarían las palabras para expresar de forma precisa lo que siento, lo que sentimos... 

Doy gracias al Cielo por ponerme aquí y ahora, por las personas que me acompañan en esta Vida tan estupenda que tengo, especialmente por mis compis de teatro, sin ellos el teatro, mi teatro, ya que de mis vivencias estoy hablando, no valdría nada... 

Mi eterno agradecimiento a todos, por vuestra entrega y compañía en este Camino incierto que es la Vida, que la mayoría de las veces nos sorprende con aquella vivencia que nunca pensamos que fuera posible, muchas veces para sorprendernos agradablemente, otras no tanto... pero emocionante siempre. Gracias mil, “caricatenses”, o “caricateros”, o “caricaretos”  o “caricaterianos”... ¿cuál sería nuestro nombre apropiado por pertenecer a este grupo?... ¡¡¡HARLLLL!!!

Nuria Ponce

 

 

Ripios.

Antes de entrar en trance

Y a la hora del balance,

Permítaseme unos ripios

empezando por el principio.

 

Que los actores de Caricato

Se merecen un retrato.

Voy a ver si lo consigo

Y se me entiende lo que digo.

 

Por riguroso orden de letra

Empezaré por Electra,

No la reina sibilina

Sino mi querida Cristina.

 

A la que a fuer de ser sincero

Tan solo la pongo un pero

Dirigiéndome en "Escuadra"

Por casi me descalabra.

 

Con Conchi, la de Asturias

De nada sirve la murria

Es divertida y amable

Y encima nos habla en bable.

 

Dani, el gran presidente

Ha sido sensato y prudente,

se nota que le ilusiona

mantenerse en la poltrona.

 

Eduardo, alias "Guti"

Casi todo lo hizo "dabuti"

Ya sé que es rima barata

La incultura me delata.

 

Elena, esposa de Balas

Cumplió como la Callas

se merece el galardón

de artista revelación.

 

De Emilia, ¿qué voy a decir?

Que es abuela y buena actriz

Y eso que aún la historia

Le debe el momento de gloria.

 

No está bien que me lo calle

Más sin entrar en detalles

Por Eva siento debilidad

Desde aquella escena del bar.

 

Javi Balas ha hecho de todo;

Fue Zeus, buscó el anillo de Frodo

Y sin ningún disimulo

Enseñó también el culo.

 

El otro Javi, el tesorero,

Ha sido un buen compañero.

Y lo digo con conviccion:

Palabra de Faetón.

 

No he visto mucho a Leticia,

¡ni que viviera en Galicia!

Más sé que en "Comisaría"

En su papel se salía.

 

Que Lidia es cosa fina

Lo saben hasta en la China.

Y encima se nos casa,

Que es verdad y no es guasa.

 

De Nani poco puedo decir

Aunque sí quisiera añadir

Que a ver si se la valora

En su papel de inspectora.

 

Que nadie me llame pelota

Por elogiar a Creosota,

Personaje que Nuria borda

Desde que está menos gorda.

 

Pepe fue un gran mensajero

Y aún mejor pastelero:

Viste camisetas Custo,

¡con chicos así da gusto!

 

No quiero dejar al albur

A Sagrario, de Guadamur,

Mamá de mi Cristina

Y, por tanto, mi carabina.

 

Ya casi estoy acabando

Y a Sara estoy llegando

Secretaria de mis amores,

Se merece cientos de flores.

 

¿Qué decir de la luz y el sonido

y de los técnicos que de ello han sido?

Con Antonio y Óscar Jaro

El éxito está asegurado.

 

Cabe recordar a Fer,

El único actor por hacer,

Si sigue en Caricato

Llegará al estrellato.

 

Víctor, el de Nuria

También se merece un hurra,

Es justo y necesario,

Se subió al escenario.

 

Y ahora si me lo permitís

Me gustaría hablar de mí,

Lo he hecho con todo cariño

¡si es que soy como un niño!

Tengo alma de poeta

Y me he marcado una meta:

Seguir disfrutando buen rato

Con el grupo Caricato.

 

Al resto de invitados,

A los que aún no he mencionado,

Nuestros fieles seguidores,

Sin duda sois los mejores.

Alfredo, Pili y Manoli,

Jesús, David y Belén,

Luis, Esteban y Ramón,

Visi, Rafa y Virginia,

Este grupo es una piña,

Este grupo es un piñón,

Por favor, niños y niñas

Brindemos de corazón.

 

 

 

PREMIO AL MEJOR VESTUARIO:

Las Supremas, por "Se cierra este bar"

 

PREMIO AL MEJOR GOLPE:

El de Cristina, en El Álamo

 

PREMIO AL MEJOR DESTAPE:

Javi Balas, por "Se cierra este bar"

 

PREMIO A LOS EFECTOS ESPECIALES:

La breva de "Los Pelópidas"

 

PREMIO A LOS AFECTOS ESPECIALES:

Alberto Hervás, de Carlet

 

PREMIO A LA "ESPANTÁ":

David Beteta, en "Se cierra este bar"

 

PREMIO A LA PEOR CANCIÓN:

Marieta, interpretada por Dani. Y eso que es Cantó.

 

PREMIO A LA MEJOR COMIDA:

La paella de Carlet

 

PREMIO A LA FRASE ESTELAR:

El "pichirriquitín" de Sara en "Comisaría"

 

PREMIO A LA ESCENA MÁS TÓRRIDA:

Javi Dávila y Emilia en "Los Pelópidas"

 

PREMIO AL MEJOR PÚBLICO:

El de Torrejón de Velasco

 

PREMIO ESPECIAL CARICATO:

A Belén, por sus máscaras

 

PREMIO "ANTES MUERTA QUE SENCILLA":

A Cristina, por "Los Pelópidas"

 

PREMIO "EL CANSINO":

A Nono, por "Escuadra" (silbando Lilí Marlén)

 

PREMIO PÓSTUMO:

A Jorge Llopis, por hacernos disfrutar tanto en "Los Pelópidas"

 

PREMIO DE TODOS LOS PREMIOS:

A Pepe, por decir "no seré premioso"

Juan Antonio Díaz (Nono)

 

 

El teatro (Francisco Nieva)
 

El teatro es vida alucinada e intensa.
No es el mundo, ni manifestación a la luz del sol,
ni comunicación a voces de la realidad práctica.
Es una ceremonia ilegal,
un crimen gustoso e impune.
Es alteración y disfraz:
Actores y público llevan antifaces,
maquillajes,
llevan distintos trajes...
o van desnudos.
Nadie se conoce, todos son distintos,
todos son "los otros",
todos son intérpretes del aquelarre.
El teatro es tentación siempre renovada,
cántico, lloro, arrepentimiento,
complacencia y martirio.
Es el gran cercado orgiástico y sin evasión;
es el otro mundo, la otra vida,
el más allá de nuestra conciencia.
Es medicina secreta,
hechicería,
alquimia del espíritu.
Jubiloso furor sin tregua.

                                              Francisco Nieva